Con la inminente aprobación de las iniciativas de reformas a la Constitución que acabarán con el equilibrio entre los Tres Poderes y siete órganos autónomos, a punto está de consumarse el “golpe de Estado técnico” —éste sí— del que hablaba el presidente López Obrador.
Durante las campañas afirmaba que el “Prian”, usaría al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para impedir la continuación de su pendenciera y desaseada cuarta transformación.
Lo cierto, sin embargo, es que ese inapelable órgano jurisdiccional, con su aval a la sobrerrepresentación del oficialismo en el Congreso, despejó el camino para que el Ejecutivo haga constitucionalmente lo que se le antoje.
Como publicó ayer en su Día con día Héctor Aguilar Camín sobre la idea de que se trata de una regresión a las peores épocas del priato, “se trata de la fundación de un régimen autoritario nuevo,…




