
El último turno de Lorena en la Refinería de Dos Bocas: la tragedia que enluta a una familia en Minatitlán.
Lorena Medina salió de Minatitlán para integrarse a la plantilla de la Refinería Olmeca en el estado de Tabasco; después de tres años regresó a su tierra natal para ser velada en un ataúd por sus familiares en Veracruz.
COATZACOALCOS, VER. –
Tras una década como obrera transitoria en Petróleos Mexicanos (Pemex), Lorena Medina, aceptó trabajar en la Refinería Olmeca, en el puerto de Dos Bocas, Tabasco; sin imaginar, que tres años después moriría en un incendio dentro de la planta. Este jueves, la mujer de 56 años regresó a su hogar en Minatitlán, Veracruz, dentro de un ataúd.
Lorena, trabajaba como operaria en el área de afluentes, en la refinería Olmeca. El día de la explosión era su última guardia de la semana. Una mujer independiente, altruista, trabajadora y amigable, es la descripción que le atribuyen amigos y familiares que la acompañan en su funeral.
Su hija Viridiana relata cómo su madre murió y sobre la travesía que pasó, para poder regresar su cuerpo a su natal Minatitlán, en el estado de Veracruz. Lorena, es una de las cinco personas que murieron tras la explosión, en el predio 1 de almacenamiento de hidrocarburo, dentro de la refinería, construida en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
De manera oficial, se confirmó que cuatro de las víctimas eran trabajadores de una empresa de seguridad privada llamada Sipsa, mientras que Lorena, era empleada de Pemex, lo que refleja también las distintas realidades laborales que coincidieron en este lamentable suceso.
El día de la tragedia
Viridiana Martínez Medina es la hija mayor de Lorena, y tras sepultar a su madre, habla acerca de cómo se enteró de su muerte. Tal y como se dio a conocer, fue durante las primeras horas del pasado martes 17 de marzo, cuando se originó el incendio.
“Una amiga de ella me dijo que hubo incendio y que no la encontraban, en ese momento le dije a mi esposo vámonos, porque mi mamá no aparece. Yo todo el camino tenía la esperanza de que no fuera ella, que fuera otra persona, pero a mitad de camino me comenzaron a hablar amigos, personal de recursos humanos y de Pemex, y me empezaron a dar el pésame”, relata.
Al llegar a Dos Bocas ya era esperada por las autoridades y personal de Pemex, quienes confirmaron lo que las llamadas por teléfono le anticiparon.
Un video de una cámara de seguridad, revelado esta misma semana, indica cómo comenzó la explosión. La grabación, de poco menos de un minuto y que se difundió a través de redes sociales, muestra a un vehículo compacto que avanza con dificultad sobre una vialidad con encharcamientos.
Al tomar una curva, el auto tiene problemas para continuar su trayecto y, segundos después, se registra la explosión. Las llamas se expanden rápidamente sobre una superficie con residuos aceitosos, propagándose a lo largo del área donde había material inflamable, donde se encontraba Lorena.
El día de la tragedia, Lorena concluía su turno y le dijo a una compañera que desayunaran juntas al día siguiente, pero ya no llegó.
Entre las víctimas también se encuentran Ezequiel Ramírez Cruz y Fernando Arias de la Cruz, ambos de 52 años y trabajadores de SIPSSA, así como a Diana Cecilia Gómez Jiménez, de 30 años, y Yuliana López Ronquillo, de 32, quienes también se desempeñaban como vigilantes.
Sepultan a una madre amorosa y altruista
Este jueves su cuerpo arribó a la vivienda marcada con el número 33 de la calle Francisco Villa, en la colonia El palmar de Minatitlán, al sur de Veracruz. entre rezos y llantos, este mismo día, fue sepultada en el panteón municipal, donde los familiares no dan crédito a la forma en murió, cuando apenas había ascendido de nivel 19 a 23 dentro de Pemex.
En la sala del hogar donde vivió durante cincuenta años, están las coronas y veladoras que rodean a su ataúd y su fotografía; además, una cruz para iluminar su alma.
“Primero la velamos en Tabasco, por un rato, donde sus compañeros se despidieron allá de ella; todo mundo se expresa muy bien de ella, ella siempre fue una persona que lo poco o mucho que tuviera siempre compartía con los demás, si podía ayudaba; realmente todos sus compañeros llegaron y hablaron muy bien de ella”, señala Viridiana.
Con música de mariachi, y rodeada de las llamas que se observan desde la refinería Lázaro Cárdenas en Minatitlán, que contrastan con el lugar donde murió.
A su funeral asistieron sus dos hijos y tres nietos, entre otros familiares, amigos y vecinos de la colonia, donde Lorena creció. En su casa colocaron carpas, mesas y sillas para atender a todos los asistentes.
“Lorenita era muy linda, aquí la queríamos mucho, y nos duele como murió, hoy la tenemos que despedir”, exclama la señora María, adulta mayor que vive a dos casas de donde es velada.
Murió cumpliendo sus sueños
“Duele mucho por la forma en que murió, además de que siempre ha sido una gran madre, pero mejor abuela, de hecho, con mi hijo, que era su nieto mayor, siempre fue una gran abuela, y los quería mucho”, expresa Viridiana con lágrimas.
Este mismo jueves comenzaron los rezos dentro de la familia católica, donde pedirán para que su alma encuentre paz. Entre el cielo nublado y caras tristes, la familia se vuelve a reunir tras sepultarla, y comienzan a recordar anécdotas que tuvieron con Lorena, donde las lágrimas se cruzan con sonrisas, esas mismas, que Lorena provocó en cada uno de sus seres queridos.
Pemex se ha limitado a informar a través de breves comunicados, sobre este hecho, que se convierte en la primera tragedia de la refinería de Dos Bocas.
Lorena deja a dos hijos y tres nietos, que hoy lloran su partida, pero agradecen a Dios por tener una madre amorosa, que siempre velo por ellos. “La verdad desde que quedó de planta, disfruto esos tres años como no te imaginas, quizá ese es nuestro consuelo, que logró cumplir su sueño de trabajar de planta y salir adelante”, finaliza Viridiana.




