Locales

Pemex, aeropuerto y otros no pagan predial

Le deben un “chingo” a Ponciano
Crónicas del Poder
José Luis Pérez Cruz
– Pemex, aeropuerto y otros no pagan predial
– Incumplen con impuestos en Cosoleacaque
– AL OÍDO: En CS, iniciales con aroma de mujer
“Nos deben un chingo.” Con esa expresión, tan directa como incómoda, el alcalde de Cosoleacaque, Ponciano Vázquez Parissi, resumió la dimensión del boquete financiero que enfrenta el municipio por el impago del impuesto predial de PEMEX, el Aeropuerto Internacional de Minatitlán y diversas empresas privadas.
Su frase, aunque coloquial, expone con crudeza una realidad que no admite matices: las arcas municipales están siendo estranguladas por entidades que, aun con capacidad económica, se amparan o se escudan en interpretaciones legales para no cumplir con sus obligaciones fiscales.
El caso más emblemático es el de la Petroquímica Cosoleacaque (PECOSA), operada por PEMEX.
El alcalde fue enfático al señalar que durante toda su administración la paraestatal no ha aportado “ningún beneficio” en materia de predial.
Es una paradoja institucional: una planta de dimensiones gigantescas, ubicada en territorio que demanda servicios municipales, opera sin contribuir a la base fiscal que sostiene luminarias, agua, drenaje, seguridad y obra pública. Es un vacío que se arrastra desde hace años y que hoy se ha vuelto insostenible.
La situación se repite con el Aeropuerto Internacional de Minatitlán. Para muchos ciudadanos era casi un hecho que esta infraestructura aportaba predial; sin embargo, Vázquez Parissi desmontó esa percepción con un dato simple: “el aeropuerto tampoco paga”.
Las instalaciones federales, bajo ciertos criterios jurídicos, se consideran exentas de esta contribución.
El problema no es únicamente técnico: lo que está en juego es la autonomía financiera del municipio ante los entes públicos que, pese a sus ingresos, no participan en el sostenimiento de la localidad donde operan.
OTROS SE AMPARAN
Pero quizá el frente más complejo se encuentra en el sector privado. Tras la actualización de los valores catastrales aprobada por el Congreso del Estado, empresas como Tereftalatos Mexicanos S.A. de C.V. promovieron amparos para evitar el incremento en el predial.
La decisión marcó un precedente inmediato: otras industrias replicaron la estrategia y formaron una cadena de amparos que, en la práctica, bloquea la capacidad recaudatoria del ayuntamiento.
Mientras estos recursos legales avanzan lentamente en los juzgados, el municipio queda sin la posibilidad de cobrar ingresos que son esenciales para su funcionamiento.
El impacto es profundo y directo. Cada peso que el municipio deja de percibir se traduce en obras que no se realizan, servicios que se retrasan y programas que no pueden ampliarse.
El propio alcalde lo dejó claro: es “bastante” lo que se pierde. Pero más allá de la expresión coloquial yace un problema estructural: el predial, la contribución municipal más importante para financiar infraestructura y servicios básicos, está siendo debilitado por prácticas legales que favorecen a quienes tienen mayor capacidad económica y jurídica.
Los escenarios futuros dependerán de la capacidad del municipio para replantear su estrategia. Un primer camino es fortalecer la defensa legal para revertir los amparos o, al menos, reducir su impacto en la recaudación.
Un segundo escenario involucra al gobierno estatal y federal: urge una revisión normativa que delimite, con claridad y justicia fiscal, qué entidades deben contribuir y bajo qué parámetros. Finalmente, existe la posibilidad de una negociación política más amplia que permita establecer convenios o aportaciones compensatorias.
Cosoleacaque está ante una encrucijada que trasciende un simple adeudo. Lo que se discute es el modelo de corresponsabilidad fiscal entre empresas, instituciones federales y gobiernos municipales.
Si la situación persiste, la brecha entre necesidades ciudadanas y recursos disponibles seguirá creciendo. Y, como ya lo dijo el alcalde, el municipio no puede seguir perdiendo “un chingo” sin consecuencias para su futuro.
AL OÍDO
A pesar de que algunos alcaldes en el país minimizan el papel de Comunicación Social, esta área define la narrativa pública y, en muchos casos, el destino político de una administración.
Por ello, los electos en el sur de Veracruz deberán examinar con lupa a quienes asumirán esa responsabilidad estratégica. No es un espacio menor: es donde se construye la imagen, se atenúan las crisis y se mide el pulso ciudadano.
En Coatzacoalcos, el misterio se ha vuelto parte del ambiente previo al arranque del gobierno de Pedro Miguel Rosaldo García.
Las designaciones permanecen bajo llave y las especulaciones crecen a cada hora. Sin embargo dicen los que saben que no hay que perder de vista dos iniciales para el área de comunicación en el próximo gobierno: EAB y TCM.
Letras que, según voces tienen aroma de mujer y a decisiones ya encaminadas.
Incluso se comenta que una de ellas cuenta con “palomita” desde la capital jarocha. Las interpretaciones se multiplican mientras el círculo más cercano del alcalde electo guarda silencio absoluto.
Veremos.

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