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México será la economía con el menor crecimiento de América Latina y el Caribe en 2025

Con información de El Sol de México

CDMX/ La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recortó a 0.4 por ciento su estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México para 2025, lo que convertiría al país en la economía con menor expansión de toda la región de América Latina y el Caribe.

De acuerdo con el Balance Preliminar de las Economías de la Región, presentado por el organismo, el débil desempeño de México se da en un contexto regional marcado por bajo dinamismo económico y una elevada incertidumbre externa, particularmente asociada a las políticas comerciales de Estados Unidos.

La nueva proyección para México se ubica por debajo del promedio regional de 2.4 por ciento previsto para América Latina y el Caribe en 2025, y representa un ajuste a la baja frente a la estimación de 0.6 por ciento que la Cepal había planteado en octubre pasado.

Para 2026, el organismo anticipa una ligera desaceleración regional, con un crecimiento de 2.3 por ciento. En el caso de México, la expansión económica se situaría en 1.3 por ciento, aún por debajo del promedio regional y lejos del dinamismo esperado para otras economías de la zona.

Al presentar el informe, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, señaló que “la incertidumbre en torno a las condiciones de acceso al mercado, particularmente en Estados Unidos, ha afectado negativamente los anuncios y la materialización de inversiones”.

Añadió que, para elevar su crecimiento económico, México requiere escalar políticas de desarrollo productivo, aumentar los niveles de inversión y mejorar el acceso y la calidad de los servicios educativos. “Esto se dice rápido, no es fácil, pero se puede conversar qué se requiere hacer”, apuntó.

América Latina y el Caribe, con bajo crecimiento

Sobre el panorama regional, la Cepal advirtió que las perspectivas económicas confirman una trayectoria de bajo crecimiento que se ha prolongado por más de una década, en un entorno global que también muestra señales de desaceleración.

Entre los factores que presionan a la baja las proyecciones destacan la debilidad de la demanda interna, altamente dependiente del consumo privado, la baja creación de empleo, el limitado espacio fiscal derivado del aumento en el pago de intereses de la deuda y los déficits en cuenta corriente.

A este escenario se suma un entorno internacional incierto, marcado por la política económica y comercial de Estados Unidos, las revisiones de tratados comerciales, el reacomodo de bloques económicos, las tensiones geopolíticas y la volatilidad financiera asociada a las elevadas valuaciones de empresas tecnológicas.

Para impulsar un crecimiento más resiliente, el organismo propuso ampliar el espacio de la política macroeconómica mediante una mejor calidad y eficacia del gasto público, el impulso a la inversión, la reducción de la evasión fiscal y una mayor progresividad tributaria.

Asimismo, recomendó articular reglas fiscales que garanticen la sostenibilidad de la deuda sin comprometer el gasto prioritario ni la inversión pública, así como avanzar en políticas estructurales orientadas a la creación de empleos de calidad y al aumento de la productividad, a través del fortalecimiento de las mipymes, la innovación, la digitalización y el desarrollo productivo con una visión sostenible e inclusiva.

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