
AUTODEFENSAS EN MINATITLÁN: EL SILENCIO DEL ESTADO Y EL CONTROL DE LOS CIVILES ARMADOS.
*AGENCIA DE NOTICIAS»
POR: MARIO MORENO DOMÍNGUEZ
AUTODEFENSAS EN MINATITLÁN: EL SILENCIO DEL ESTADO Y EL CONTROL DE LOS CIVILES ARMADOS
La violencia en el sur de Veracruz empuja a comunidades rurales a tomar la seguridad en sus propias manos, mientras el Estado observa desde la distancia
La zona rural de Minatitlán atraviesa una nueva escalada de violencia que ha reavivado un fenómeno histórico en el sur de Veracruz: el surgimiento de grupos de autodefensa. Hombres armados, vestidos de civil y con el rostro cubierto, ya patrullan caminos y brechas de comunidades como la isla de Capoacán, un territorio donde, según los propios habitantes, “las autoridades mejor ni se meten”.
El detonante fue la desaparición del ganadero Diego Uriel “N”, quien fue privado de su libertad en un presunto “levantón” registrado en Capoacán hace varios días. El hecho encendió las alarmas entre productores y vecinos, cansados de meses de robos, extorsiones y secuestros sin respuesta oficial.
Pocas horas después del secuestro, decenas de civiles armados irrumpieron en la comunidad y tomaron el control de los accesos principales. Su presencia generó temor entre las familias, pero también un extraño respiro: por primera vez en semanas, se reportó ausencia de camionetas sospechosas circulando por la zona.
De manera extraoficial, fuentes locales aseguran que los autodefensas retuvieron a al menos tres personas señaladas como presuntos responsables del plagio. No hay confirmación por parte de la Fiscalía General del Estado ni del gobierno municipal, que hasta ahora han mantenido un hermetismo total sobre lo ocurrido.
El caso dio un giro más sombrío cuando pescadores que navegaban por el río Coatzacoalcos hallaron un cuerpo flotando a la altura del puente “Antonio Dovalí Jaime”. Aunque no ha sido identificado de forma oficial, las características físicas coinciden con las del ganadero desaparecido. El cadáver fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde se espera el resultado de la necropsia y las pruebas de ADN.
La jornada concluyó con otro hecho violento en la cabecera municipal. En el malecón de Minatitlán fueron localizadas dos personas presuntamente privadas de la libertad. Una de ellas presentaba una herida de bala y fue trasladada de urgencia a un hospital. La otra fue puesta bajo resguardo. El hallazgo desató un operativo conjunto de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y el Ejército que se prolongó hasta la madrugada.
Vacío de autoridad y desconfianza
El avance de los grupos de autodefensa refleja el vacío de autoridad que persiste en el sur de Veracruz, una región golpeada desde hace años por la presencia de grupos delictivos dedicados al robo de combustible, extorsión al sector ganadero y secuestros exprés.
Para muchos pobladores, la intervención de los civiles armados no es bienvenida, pero sí entendida. “No confiamos en la policía. Tardan horas en llegar y cuando llegan ya no hay nadie. Nosotros solo queremos dormir tranquilos”, comentó un habitante de Capoacán que pidió no ser identificado por temor a represalias.
Sin embargo, especialistas en seguridad advierten que la proliferación de grupos armados fuera del marco legal puede derivar en ciclos de violencia aún más difíciles de controlar. La falta de protocolos, rendición de cuentas y capacitación aumenta el riesgo de ejecuciones extrajudiciales y enfrentamientos entre facciones.
¿Quién manda en Capoacán?
La pregunta que hoy se repite en Minatitlán no tiene una respuesta clara. Mientras las fuerzas de seguridad intentan retomar el control del malecón y las entradas a la ciudad, en Capoacán los retenes siguen siendo de civiles con rifles y radios.
La población vive atrapada entre dos fuegos: el miedo a la delincuencia organizada y la incertidumbre de no saber si quienes ahora patrullan sus calles se convertirán en una nueva amenaza o en su única protección.
Por lo pronto, las escuelas de la comunidad suspendieron clases y el comercio local opera a medio ritmo. El sur de Veracruz vuelve a mirar con recelo el horizonte, a la espera de que el Estado regrese… o de que los autodefensas se vayan.




