
Muere Alan Greenspan, histórico presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Con información de El Sol de México
Washington, D.C./
El economista y exbanquero central Alan Greenspan, considerado una de las figuras más influyentes de la política monetaria moderna, falleció este lunes a los 100 años de edad debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson, informó su esposa, la periodista Andrea Mitchell.
Greenspan dirigió la Reserva Federal de Estados Unidos entre agosto de 1987 y enero de 2006, un periodo marcado por una prolongada expansión económica, diversas crisis financieras internacionales y profundas transformaciones en los mercados globales.
A través de un comunicado, Mitchell destacó el legado de quien fuera una de las voces más influyentes de la economía estadounidense durante casi dos décadas.
“Era un hombre extraordinario que ayudó a dar forma a la economía estadounidense durante décadas bajo presidentes de ambos partidos, pero siempre fue honesto al reconocer sus errores”, señaló. “Será recordado por su brillantez y su bondad. Ser su compañera de vida fue la mayor alegría de mi vida”, agregó.
Durante su gestión al frente del banco central estadounidense, Greenspan supervisó la segunda expansión económica más larga en la historia del país, con una década de crecimiento continuo entre 1991 y 2001. Su decisión de permitir que la economía continuara expandiéndose pese a las advertencias sobre posibles presiones inflacionarias fortaleció su reputación como el llamado “maestro” de la política monetaria.
Su visión económica se sustentó en la convicción de que los avances tecnológicos y el incremento de la productividad permitirían contener la inflación sin frenar el crecimiento. Esa interpretación influyó durante años en los responsables de la política económica estadounidense y sigue siendo objeto de análisis entre economistas y autoridades monetarias.
A lo largo de su carrera enfrentó algunos de los episodios más complejos de la economía mundial, entre ellos el desplome bursátil conocido como el “Lunes Negro” de 1987, la recesión estadounidense de 1990-1991, las crisis financieras de Asia y Rusia en 1997 y 1998, el estallido de la burbuja tecnológica de las empresas puntocom y las consecuencias económicas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, su prestigio se vio afectado tras la crisis financiera global de 2007-2009. Diversos especialistas lo responsabilizaron de haber favorecido condiciones que permitieron la formación de burbujas especulativas en los mercados financieros y el crecimiento excesivo del crédito hipotecario que derivó en el colapso inmobiliario.
Las críticas también apuntaron a su defensa de una regulación limitada del sistema financiero, postura que, según sus detractores, permitió a numerosas instituciones asumir riesgos excesivos.
Años después, el propio Greenspan reconoció errores en su visión sobre el funcionamiento de los mercados financieros. Durante una comparecencia ante el Congreso estadounidense en 2008 admitió su sorpresa al constatar que muchas entidades financieras no habían actuado para proteger adecuadamente los intereses de sus accionistas.
Nombrado originalmente por el entonces presidente Ronald Reagan en 1987, Greenspan fue ratificado posteriormente por George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Su permanencia en el cargo lo convirtió en el segundo presidente de la Reserva Federal con más años de servicio, solo detrás de William McChesney Martin.
Tras dejar la institución en 2006, fundó la firma de consultoría Greenspan Associates, desde donde continuó asesorando a gobiernos, empresas e inversionistas sobre temas económicos y financieros.
De músico de jazz a referente económico
Nacido el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, Greenspan creció en el barrio de Washington Heights tras el divorcio de sus padres, Rose y Herbert Greenspan.
Antes de dedicarse a la economía, estudió clarinete en la prestigiosa Juilliard School y tocó saxofón en una banda de swing. Posteriormente se orientó hacia los estudios económicos en la Universidad de Nueva York, iniciando una trayectoria que lo llevaría a convertirse en una de las figuras más influyentes de Washington.
Durante su juventud mantuvo una estrecha relación intelectual con la escritora Ayn Rand, cuyas ideas en favor de los mercados libres influyeron en parte de su pensamiento económico.
Además de presidir la Reserva Federal, ocupó la dirección del Consejo de Asesores Económicos durante la administración de Gerald Ford y desarrolló una destacada carrera como consultor privado.
Con el paso de los años se convirtió en una figura legendaria por su influencia en los mercados financieros y por su peculiar estilo de comunicación, caracterizado por declaraciones deliberadamente ambiguas.
Entre sus frases más recordadas destaca una que resumía su manera de expresarse ante los mercados y la prensa:
“Si les he parecido demasiado claro, es que no entendieron lo que dije”.
La Reserva Federal y diversas figuras de la economía internacional lamentaron su fallecimiento y destacaron su contribución al fortalecimiento de la credibilidad de la política monetaria estadounidense, así como su influencia en varias generaciones de responsables económicos alrededor del mundo.




